Me desperté con el silencio de tus ojos,
la heredad de los días te pesaba.
Recordabas la natural caída de las hojas en otoño,
cuando las noches se fugaban y se colaba la luz por tu ventana.
No supe distinguir la levedad de la proximidad del olvido,
solo sé, que abrí los ojos una mañana y todo era cenizas,
no me preocupe por recogerlas,
salí de allí y cerré la puerta.
4 comentarios:
La proximidad del olvido, a veces nos envuelve en el silencio.
Casi es mejor salir de ese sopor y no volver la vista atrás.
Me encantan tus dibjos.
Un abrazo
Ambar.
El corazón sabe cuando está llegando el final...lo mejor era salir y cerrar la puerta.
Un encanto este post, (imágenes, poema y música). Abrazos Carmen.
Como siempre...un placer leerte...saludos
Me encanta disfrutar de tus pinturas, se te extraña mucho.
Un abrazo.
Ambar
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