Cada anochecer lleva consigo sombras
sigilosas, expectantes.
Los cuerpos son opacos
y el reflejo sobre la luna solo es espejismo.
Cada anochecer no tiene mayores pretensiones
que la simple necesidad de ir a ningún lugar
con sus ojos oscuros
sus bordes heridos.
4 comentarios:
No siempre,Carmen.
Hay anocheceres que son últimos...pero eso nunca se sabe antes.
Un saludo.
Una manera particular de ver la noche, desde la belleza de tus versos. Un beso. carlos
Una noche, una Madre Noche en carnaval... y esos mimos...
El amanecer siempre es la esperanza de una vida nueva.
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